<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Horizonte SUR archivos &#8226; Pluriversa</title>
	<atom:link href="https://pluriversa.org/category/horizonte-sur/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link></link>
	<description>Nuevos mundos desde el Sur Global</description>
	<lastBuildDate>Mon, 13 Apr 2026 22:56:56 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-CO</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	

<image>
	<url>https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2022/08/cropped-Recurso-36@300x-SMALL-32x32.jpg</url>
	<title>Horizonte SUR archivos &#8226; Pluriversa</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>La energía que queremos: aprendizajes de una propuesta de transición energética</title>
		<link>https://pluriversa.org/la-energia-que-queremos-hoy/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pluriversa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 16:42:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Horizonte SUR]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pluriversa.org/?p=10199</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hay una pregunta que debería estar en el centro: ¿transición para quién, decidida por quién, y al servicio de qué futuro?</p>
<p>La entrada <a href="https://pluriversa.org/la-energia-que-queremos-hoy/">La energía que queremos: aprendizajes de una propuesta de transición energética</a> se publicó primero en <a href="https://pluriversa.org">Pluriversa</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p id="block-4d2e087f-a64a-4caa-8e76-bdf11693e5ce">Por <a href="https://www.linkedin.com/in/migbello/">Miguel Bello</a></p>



<p id="block-3a46305d-8f38-412a-b0ba-0a07915f6baa">Hay una pregunta que debería estar en el centro de cualquier conversación sobre transición energética, y que casi nunca se hace: <strong>¿transición para quién, decidida por quién, y al servicio de qué futuro?</strong></p>



<p id="block-d7219908-c1a0-4412-94e2-706e1d9f2bd7">Cuando se habla de transición energética en Colombia, la conversación suele empezar por los megavatios, los paneles solares, las inversiones en infraestructura limpia y los compromisos climáticos. Todo eso importa. Pero si esa conversación no pregunta quién decide, quién se beneficia y quién carga con los costos del cambio, lo que tenemos no es una transición justa, sino una nueva versión del mismo modelo: centralizado, extractivo y diseñado desde arriba.</p>



<p id="block-870c48c7-0eea-4cfe-882a-32ffb9d56e16">Ese es el nudo que intentamos desatar en 2025, cuando Pluriversa, junto con Fundación TerritoriA y el Semillero de Transición Energética de la Universidad del Magdalena, presentamos una propuesta para liderar el <strong>Systems Hub para una Transición Energética Segura y Sostenible en Colombia</strong>, convocado por Engineering X y la Royal Academy of Engineering del Reino Unido.</p>



<figure class="wp-block-image size-full" id="block-feb3db03-6e95-4dee-ab6f-0e073d460831"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="960" height="540" src="https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250910-Systems-Hub-Horizonte-SUR-2.jpg" alt="" class="wp-image-10192" srcset="https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250910-Systems-Hub-Horizonte-SUR-2.jpg 960w, https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250910-Systems-Hub-Horizonte-SUR-2-300x169.jpg 300w, https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250910-Systems-Hub-Horizonte-SUR-2-768x432.jpg 768w, https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250910-Systems-Hub-Horizonte-SUR-2-700x394.jpg 700w, https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250910-Systems-Hub-Horizonte-SUR-2-539x303.jpg 539w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Equipo del consorcio para el Systems Hub.</em></figcaption></figure>



<p id="block-688a4f5b-66f3-499a-8048-cb1598a9b2d8">No fue una propuesta cualquiera. Fue, probablemente, el ejercicio más complejo que hemos formulado hasta ahora. No solo por la calidad técnica que exigía, sino porque nos obligó a responder una pregunta de fondo: ¿cómo se diseña una plataforma capaz de acompañar una transición energética que sea realmente justa, territorial, sistémica y plural?</p>



<p id="block-40ca5936-a7a3-4eee-a39d-36fbdfa4703a">Llegamos hasta la entrevista final. No fuimos seleccionados. Pero el proceso dejó algo valioso, y es eso lo que queremos compartir aquí, porque creemos que puede contribuir a un debate que Colombia necesita dar con mayor profundidad.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p id="block-25e11c36-4ed5-4450-a215-671e16f9cb86"><strong>El problema de fondo</strong></p>



<p id="block-6e416413-c55b-40eb-b58d-6754f291c1c9">La convocatoria partía de una premisa acertada: la transición energética en Colombia no es un problema lineal ni exclusivamente técnico. Es un desafío profundamente sistémico, atravesado por tensiones entre escalas, actores, territorios, lenguajes, modelos de “desarrollo” y estructuras de poder.</p>



<p id="block-e092efbf-20d8-427b-83b1-869e81b96066">Desde el inicio nos quedó claro que el reto no era solo de coordinación entre sectores. El problema era más estructural: en Colombia seguimos intentando resolver la transición energética desde un paradigma que privilegia la centralización, la expansión de infraestructura y una idea muy estrecha de “progreso”.</p>



<p id="block-02cf572e-4e6d-4d36-a005-8530c00c4519">Ese marco produce efectos concretos y conocidos. Comunidades excluidas de la toma de decisiones. Proyectos de &#8220;energía limpia&#8221; que reproducen viejas lógicas de despojo. Narrativas de transición que hablan de un futuro verde sin preguntarle al territorio qué futuro quiere. Y una dificultad persistente para construir algo más que proyectos aislados.</p>



<p id="block-b75b683d-457a-4ddb-a37f-81a60d226a29">El corredor carbonero del Cesar, la Guajira y el Magdalena lo ilustra bien. Décadas de extracción de carbón generaron riqueza para el país pero dejaron comunidades contaminadas, ríos afectados y economías locales atadas a una industria que hoy enfrenta el declive. Si la transición energética no se piensa con cuidado, puede reproducir exactamente esa lógica, solo que con paneles solares o parques eólicos en lugar de minas.</p>



<p id="block-739ddc71-f675-4630-9b9d-b28b9c0be36b">Por eso la pregunta central dejó de ser &#8220;¿cómo hacemos un Hub eficiente?&#8221; y pasó a ser otra: <strong>¿cómo diseñar una infraestructura que permita a los territorios imaginar, definir y activar sus propias transiciones energéticas como parte de transformaciones ecosociales más amplias?</strong></p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p id="block-429bfdb4-3f08-4768-8757-35a722b9f04a"><strong>Nuestra propuesta: una infraestructura cívica viva</strong></p>



<p id="block-86d9bb1f-6926-4d6c-bbcd-c8c7e69f0663">Nuestra apuesta no era construir una oficina técnica con expertos que coordinan desde Bogotá. Era algo más difícil y más necesario: lo que nombramos como una <strong>infraestructura cívica viva (</strong><em>living civic infrastructure</em>).</p>



<p id="block-52e0ff5e-0b89-42e9-a11a-4d09da9f8173">¿Qué significa eso? Significa imaginar el Hub como un ecosistema de relaciones: nodos territoriales, comunidades de práctica, laboratorios de aprendizaje, espacios de gobernanza distribuida donde comunidades indígenas y afrodescendientes, trabajadores del carbón en transición, organizaciones campesinas, jóvenes, emprendedores, universidades y gobiernos locales puedan co-definir sus propias transiciones energéticas, en función de sus realidades ecológicas, sus valores culturales y sus horizontes de vida digna.</p>



<p id="block-568a18a7-42e8-48a8-a693-8d3571b32df5">La diferencia no es menor. Es la diferencia entre una transición diseñada <em>para</em> los territorios y una transición diseñada <em>desde</em> los territorios.</p>



<p id="block-2c11aee9-e4ae-47e5-b6fe-53ec6fa60b93">Concretamente, imaginamos el Hub como un ecosistema de relaciones con cuatro capas entrelazadas.&nbsp;</p>



<ul id="block-7b0a69c7-9381-4d44-a6bd-e7aa3976de52" class="wp-block-list">
<li>La primera era la <strong>infraestructura relacional</strong>: espacios estables de confianza entre comunidades, sector público, academia y actores productivos, donde el conocimiento indígena, campesino y comunitario tiene el mismo peso que el conocimiento técnico.</li>



<li>La segunda era la <strong>activación territorial</strong>: nodos misionales que co-diseñan, prueban y escalan soluciones concretas, con reglas claras de participación, consentimiento y beneficio compartido.&nbsp;</li>



<li>La tercera era el <strong>aprendizaje sistémico</strong>: mapas vivos de actores, comunidades de práctica, formación de formadores y herramientas abiertas para que lo aprendido circule como bien común y no quede encerrado en informes.</li>



<li>Y la cuarta eran las <strong>infraestructuras con visión a largo plazo</strong>: mecanismos financieros, gobernanza distribuida y narrativas capaces de sostener el cambio más allá del ciclo de una subvención.</li>
</ul>



<figure class="wp-block-image size-full" id="block-9267f65d-062a-463a-8d35-f73be9e3aba0"><img decoding="async" width="960" height="540" src="https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250910-Systems-Hub-Horizonte-SUR-5.jpg" alt="" class="wp-image-10193" srcset="https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250910-Systems-Hub-Horizonte-SUR-5.jpg 960w, https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250910-Systems-Hub-Horizonte-SUR-5-300x169.jpg 300w, https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250910-Systems-Hub-Horizonte-SUR-5-768x432.jpg 768w, https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250910-Systems-Hub-Horizonte-SUR-5-700x394.jpg 700w, https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250910-Systems-Hub-Horizonte-SUR-5-539x303.jpg 539w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Nuestra propuesta para orquestar una infrastructura cívica viva, empleando pensamiento sistemico, diseño de gobernanza y modelos Teal.</em></figcaption></figure>



<p id="block-9c3830a2-c1c0-4237-a475-2f8fd68ef057">En el centro de todo esto había una apuesta metodológica clave: pasar de negociar proyecto por proyecto a <strong>orquestar portafolios territoriales</strong>, donde distintas iniciativas se refuerzan entre sí y responden a una misión compartida.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p id="block-ffb1f4a3-2bbd-48d6-82db-ded4d5fbcb79"><strong>Lo más valioso del proceso fue el encuentro</strong></p>



<p id="block-92bd3ee1-4d86-467d-bed6-fe8e86066efe">Uno de los momentos más reveladores del proceso ocurrió en las primeras conversaciones con el Semillero de la Universidad del Magdalena. Lo que apareció allí no fue solo capacidad académica sino algo más potente: investigación situada en el corredor carbonífero del Caribe, trabajo directo con cooperativas de extrabajadores mineros, experiencias en reconversión laboral, comunicación popular, pedagogías públicas y narrativas construidas desde el territorio con fuerte enfoque de género.</p>



<p id="block-ce3c5cdb-6a28-4f60-830a-8d25ac1faee3">Eso nos recordó algo esencial que suele olvidarse en los diseños institucionales de las transiciones: <strong>en Colombia ya existen capacidades muy sofisticadas para pensar la transición desde abajo</strong>. El problema no es la ausencia de inteligencia territorial. El problema es que esa inteligencia rara vez organiza las reglas del juego.</p>



<p id="block-d7f0b9a4-9fb5-4335-9fb4-fee4f1304b4c">También fue muy valioso el diálogo con TerritoriA. Su experiencia en filantropía comunitaria y fondos territoriales nos ayudó a ampliar una intuición que en procesos de transición suele quedar a medias: <strong>la financiación no es un asunto posterior al diseño. Es una dimensión estructural del mismo.</strong> No basta con tener buenas ideas si los mecanismos financieros no están diseñados para que el valor permanezca en los territorios y fortalezca su autonomía.</p>



<p id="block-02242b27-e949-4d92-8247-577dcb073edc">Pluriversa por su parte, lideró el consorcio y aportó pensamiento sistémico, prospectiva, diseño de gobernanza y facilitación multiactor, con una lectura desde el posdesarrollo y la transición ecosocial. Es decir, la convicción de que no basta con cambiar la fuente de energía si no se transforman también <strong>las reglas, las estructuras, las metas y el paradigma que orientan el sistema</strong>.</p>



<p id="block-adf4eec2-cf2e-4928-b989-f9254ba36ced">Una de las mayores fortalezas del proceso fue, precisamente, la peculiaridad del equipo. Nuestro consorcio era poco usual, pero eso también hacía parte del mensaje: la transición energética necesita alianzas inusuales, pero coherentes con la misión.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p id="block-6503cada-1a8d-4eee-af46-68924762fefa"><strong>Aprendizajes que nos siguen acompañando</strong></p>



<p id="block-25cb294f-e718-4815-a1fa-ecde116b8244">El proceso nos dejó varios hallazgos que siguen siendo relevantes más allá de esta convocatoria.</p>



<p id="block-66a05e4b-172a-48e8-a04d-30d35f636b47">Primero, la transición energética necesita otro lenguaje. Mientras se narre exclusivamente como un desafío tecnológico, seguirá dejando por fuera dimensiones fundamentales como el cuidado, la memoria, la justicia territorial, la dignidad laboral y la pluralidad cultural.</p>



<p id="block-ffcc743b-bbb7-4b78-82f1-cd1761868c8f">Segundo, la gobernanza también se diseña. Las reglas sobre quién decide, cuándo, con qué criterios y a qué ritmos son parte del problema, pero también pueden ser parte de la solución.</p>



<p id="block-71754743-4bc2-43b8-aa1d-71a4598b2af5">Tercero, la inclusión real vuelve los procesos más exigentes, pero también más legítimos. Incorporar voces comunitarias, saberes indígenas, trabajadores en transición y organizaciones territoriales no es un gesto decorativo. Hace el proceso más complejo, sí, pero también más verdadero.</p>



<p id="block-bc1a63d2-03c8-429c-88ca-bdd5900162d2">Cuarto, el financiamiento no tiene por qué llegar al territorio solo como control o ejecución. También puede llegar como habilitador, como confianza y como capacidad distribuida. Eso exige modelos más inteligentes e híbridos, capaces de financiar no solo proyectos, sino también articulación, aprendizaje e infraestructura relacional.</p>



<p id="block-d9e4009b-f852-470f-aaa9-49478fbf6a54">Quinto, la transición energética en Colombia seguirá expuesta a cambios de gobierno, disputas regulatorias y tensiones ideológicas. Por eso necesitamos diseñar infraestructuras vanguardistas que no colapsen con cada giro institucional.</p>



<p id="block-51ed8b36-cfb8-4993-b408-81e1baae7eec">Sexto, no todos los territorios tienen las mismas condiciones de seguridad, organización, legitimidad o capacidad de implementación. Habrá que secuenciar mejor, empezar donde existan condiciones mínimas y evitar la romantización del territorio.</p>



<p id="block-cbb5e52c-62d1-41d4-8faa-8a2527a3873e">Y finalmente, quizá el desafío más profundo sea este: pasar de imaginar transiciones energéticas a construir transiciones para la vida, donde la energía se entienda como parte de un sistema mayor que incluye cuidado, autonomía, reparación, educación, producción, cultura y territorio.</p>



<p id="block-64a409df-8d82-4dee-80f2-de7af2ff1333">También queda un desafío más profundo: pasar de imaginar transiciones energéticas a construir transiciones para la vida, donde la energía se entienda como parte de un sistema mayor que incluye cuidado, autonomía, reparación, educación, producción, cultura y territorio.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p id="block-c550016d-ca84-47e6-acd7-093ae9b9793c"><strong>Una tensión que vale la pena nombrar</strong></p>



<p id="block-82cd0e74-9b0c-4cbf-8139-291c590304c3">El feedback que recibimos de los evaluadores fue generoso y nos dejó aprendizajes reales. Reconocieron la sofisticación conceptual de la propuesta, el compromiso con la descentralización y la inclusión, la solidez de la teoría de cambio y la creatividad del modelo de gobernanza y financiación. Pero también señalaron preocupaciones importantes: la estructura de dedicación parcial del equipo generaba dudas sobre la capacidad de entrega, la gobernanza propuesta era percibida como compleja para el ritmo que exige el primer año, y había preguntas sobre nuestra capacidad de convocatoria a escala nacional.</p>



<p id="block-056de494-3f73-4637-8e10-9d169f59e9e2">Eso nos dice algo importante sobre la tensión que existe cuando se propone un modelo realmente diferente: los criterios de evaluación, inevitablemente, tienden a favorecer lo conocido. Una propuesta ágil con liderazgo centralizado puntúa bien en &#8220;capacidad de entrega&#8221;. En cambio, una propuesta que apuesta por la gobernanza distribuida, la co-creación y el ritmo propio de los procesos comunitarios, puntúa como &#8220;compleja&#8221; o &#8220;lenta&#8221;.&nbsp;</p>



<p id="block-e5f250c5-6c56-41ec-9c9f-0de59d05463f">No hay necesariamente mala fe en eso. Pero sí hay una tensión que vale la pena nombrar: <strong>las transiciones profundas no caben bien en los paradigmas y formatos diseñados para proyectos convencionales</strong>.</p>



<p id="block-54ac9d9f-f93d-4a83-8c9a-c57504b1c6d2">Y eso no es una excusa. Es una invitación a seguir perfeccionando cómo articulamos la profundidad con la operatividad, cómo hacemos que una visión sistémica y relacional también sea convincente en términos de ejecución concreta.</p>



<figure class="wp-block-image size-large" id="block-3acf8b87-c410-4b09-b7da-f40dd4a2748a"><img decoding="async" width="1024" height="575" src="https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250904-Systems-Hub-Our-Theory-of-Change-1024x575.jpg" alt="" class="wp-image-10194" srcset="https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250904-Systems-Hub-Our-Theory-of-Change-1024x575.jpg 1024w, https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250904-Systems-Hub-Our-Theory-of-Change-300x168.jpg 300w, https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250904-Systems-Hub-Our-Theory-of-Change-768x431.jpg 768w, https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250904-Systems-Hub-Our-Theory-of-Change-1536x862.jpg 1536w, https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250904-Systems-Hub-Our-Theory-of-Change-700x393.jpg 700w, https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250904-Systems-Hub-Our-Theory-of-Change-539x303.jpg 539w, https://pluriversa.org//wp-content/uploads/2026/04/250904-Systems-Hub-Our-Theory-of-Change.jpg 1755w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Nuestra Teoría de Cambio para el Systems Hub.</em></figcaption></figure>



<p id="block-3f2b982f-d0bb-48f3-89cc-934a9e17677a">Colombia, además, necesita aprender a sostener una doble exigencia que no es sencilla: procesos más lentos, participativos y respetuosos de los ritmos territoriales, y al mismo tiempo resultados tempranos que construyan confianza sin que la complejidad se convierta en parálisis.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p id="block-62c076d0-7360-4320-8de2-dcb011e0ba24"><strong>La visión sigue viva</strong></p>



<p id="block-8a5714fd-e1f8-4a40-9687-76f5df9d81dd">No fuimos seleccionados. El Hub será liderado por Movilizatorio, una organización con capacidades reales y con quienes compartimos más de un principio. Le deseamos mucho éxito, porque la misión importa más que quién la lidera.</p>



<p id="block-22f18c73-c0eb-40e2-ba03-08a0316c1212">Nosotros, mientras tanto, seguimos comprometidos con la pregunta de fondo, que no desaparece con el resultado de una convocatoria: <strong>¿cómo hacer que la transición energética en Colombia sea también una transición ecosocial, una oportunidad para redistribuir el poder, regenerar los territorios y construir autonomía comunitaria?</strong></p>



<p id="block-9d363873-7e85-4394-bbbe-6bab3c76d07f">Esa pregunta no tiene una sola respuesta ni una sola organización que la resuelva. Tiene muchas respuestas posibles, ancladas en muchos territorios distintos, construidas por muchos actores que ya están haciendo el trabajo día a día. Desde el Caribe carbonero hasta el Suroeste antioqueño. Desde las cooperativas de energía solar hasta los semilleros universitarios. Desde las organizaciones de mujeres que defienden el agua hasta los extrabajadores mineros que imaginan otro futuro productivo.</p>



<p id="block-358aedcd-1f8f-4a7d-a39e-c8e8180099dd">Lo que necesitamos va más allá de un Hub. Necesitamos que esas experiencias puedan encontrarse, aprender unas de otras y construir juntas la narrativa y la infraestructura para una transición que sea, de verdad, más justa, más plural y más arraigada en los territorios.</p>



<p id="block-9dc0ac4b-6aa3-4fc8-8c51-0c9fad3460bd">Por eso compartimos este proceso. No como un caso cerrado, sino como una invitación a seguir conversando.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p id="block-e6feb072-5964-4b83-8716-22090a78e65d"><strong>Agradecimientos</strong></p>



<p id="block-a96655c4-63b8-479d-9065-af3b49e65a1b">Al fantástico equipo del consorcio: Andrea Carolina Cardoso Diaz, Carolyn Caselles, David Mora, Hugo Felipe Bogotá, Isabel García García, Jeannie Carolina Sánchez, Loraine Lora, Mariana Parra, Mauricio Franco, y Paula Jaime M.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" id="block-b5d47150-400a-4973-b825-1a16e148c0f1"/>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p id="block-0722e9ef-a639-4dab-899d-6b1bf8ff5de8">Si estas ideas resuenan contigo, te invitamos a explorar cómo las podemos llevar a la práctica junto a comunidades en Colombia y la región; escríbenos a <a href="mailto:hola@pluriversa.org">hola@pluriversa.org</a>.</p>
</blockquote>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>
<p>La entrada <a href="https://pluriversa.org/la-energia-que-queremos-hoy/">La energía que queremos: aprendizajes de una propuesta de transición energética</a> se publicó primero en <a href="https://pluriversa.org">Pluriversa</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Diseñar desde el Sur: participativo, ecosocial y urgente</title>
		<link>https://pluriversa.org/disenar-desde-el-sur-participativo-ecosocial-y-urgente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pluriversa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Oct 2025 13:02:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Horizonte SUR]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pluriversa.org/?p=9549</guid>

					<description><![CDATA[<p>Nuestra época se debate entre seguir perfeccionando lo inviable o atreverse a diseñar nuevos mundos posibles.</p>
<p>La entrada <a href="https://pluriversa.org/disenar-desde-el-sur-participativo-ecosocial-y-urgente/">Diseñar desde el Sur: participativo, ecosocial y urgente</a> se publicó primero en <a href="https://pluriversa.org">Pluriversa</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p id="ember1949">Por <a href="https://www.linkedin.com/in/isabel-garc%C3%ADa-garc%C3%ADa-79525295/">Isabel García García</a></p>



<p id="ember2777">Cada época se define por cómo decide imaginar su futuro. La nuestra, atravesada por la crisis climática, la desigualdad extrema y un modelo económico que consume hasta la vida misma, se debate entre seguir perfeccionando lo inviable o atreverse a diseñar nuevos mundos posibles.</p>



<p id="ember2778">Pero aquí surge una pregunta incómoda ¿Quién diseña esos futuros? ¿Desde qué lugar, con qué saberes, bajo qué lógicas?</p>



<p id="ember2779">Durante décadas, los modelos de desarrollo y de sostenibilidad han sido diseñados desde arriba (pensando en la pirámide jerárquica del modelo actual), desde escritorios lejanos en&nbsp; capitales globales, con manuales listos para aplicar un ABC en territorios que apenas se conocen de nombre. En el Sur Global, y particularmente América Latina, esto se tradujo en proyectos que no dialogaron con la vida real: represas que arrasaron con ríos y comunidades enteras, programas agrícolas que homogeneizaron la biodiversidad expandida, planes urbanos que borraron comunidades y barrios enteros en nombre de la “modernización” y el “progreso”.</p>



<p id="ember2780">Hoy sabemos que ninguna transición ecológica y social (ecosocial o socioecológica) será posible si seguimos diseñando como hoy. El diseño participativo, más que una técnica o una solución, es un giro ético, político y cultural: se trata de ceder el centro, redistribuir poder, reconocer que las soluciones más profundas no vendrán por expertas o expertos iluminados, o serán visibles de un día para otro, sino de las comunidades y territorios que sostienen la vida y el esquema productivo tradicional, día a día.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h5 class="wp-block-heading" id="ember2781"><strong>El diseño participativo como acto político</strong></h5>



<p id="ember2782">Decir que algo es participativo ya no es suficiente; hemos visto demasiados talleres de cartulina y post-its en los que la comunidad opina, pero la decisión final sigue en manos de instituciones y organizaciones externas. Eso no es participación, eso es extractivismo de ideas.</p>



<p id="ember2783">El diseño participativo implica:</p>



<p>• Que la comunidad esté desde el inicio, no para la foto o al final como validación.</p>



<p>• Que las metodologías se adapten al territorio, no que el territorio se recoja en metodologías prefabricadas.</p>



<p>• Que los resultados se queden y circulen en la comunidad, no solo en informes de indicadores que terminan en escritorios o <em>servicios de almacenamiento en la nube </em>de alguna institución.</p>



<p>• Que se reconozca la diferencia entre consultar y redistribuir poder y decisión.</p>



<p id="ember2785">En otras palabras, no se trata de dar voz a quienes ya la tienen, sino de escuchar, amplificar y reconocer esa voz como legítima en la toma decisiones y la implementación de acciones.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h5 class="wp-block-heading" id="ember2786"><strong>Experiencias vivas en América Latina</strong></h5>



<p id="ember2787"><strong>Colombia: Acueductos comunitarios</strong></p>



<p id="ember2787">En Colombia, los acueductos comunitarios son mucho más que infraestructura: son un acto de supervivencia y resistencia frente a la ausencia del Estado y las amenazas de la privatización. Comunidades rurales, como las de la Región del Duende en Trujillo ( Valle del Cauca), han logrado pasar de tener agua solo cuatro horas al dia a garantizar su acceso continuo gracias a la acción colectiva, la conservación de microcuencas y la educación ambiental para la niñez y la juventud que hoy se convierten en líderes comunitarios defensores del territorio. Estos acueductos no solo abastecen agua, sino que también sostienen la soberanía alimentaria, promueven prácticas agroecológicas, refuerzan el arraigo territorial y crean vínculos. En un país atravesado por conflictos socioambientales, este modelo comunitario se alza como alternativa real frente al paradigma predatorio y monopolizador, demostrando que la vida y el agua se defienden mejor desde lo colectivo que desde la lógica del mercado.</p>



<p id="ember2789"><strong>Perú: Comunidades indígenas que redefinen el manejo forestal</strong></p>



<p id="ember2789">En la Amazonía peruana, las comunidades indígenas están demostrando que la defensa de los bosques no es solo una práctica ancestral, sino también una apuesta innovadora que combina tradición y tecnología. A través de sus propios sistemas de monitoreo y mapeo, han logrado registrar la deforestación, visibilizar amenazar y fortalecer la gobernanza de sus territorios. Estos procesos no dependen de instituciones externas, sino que surgen de su decisión de proteger lo común, dotándolos de herramientas que les permiten incidir en políticas públicas y exigir justicia frente a las presiones extractivistas e ilegales. Sin embargo, no se trata de una solución idealizada: la vigilancia comunitaria supone riesgos enormes a lideresas y líderes&nbsp; que la encabezan, mientras el Estado descarga en ellos la responsabilidad de custodiar territorios que debería garantizar y proteger. El manejo forestal indigena revela así, tanto la potencia organizativa de los pueblos como la profunda asimetría de un sistema que prioriza la expansión de concesiones y capitales antes que la defensa de la vida en la Amazonía.</p>



<p id="ember2791"><strong>Brasil: agricultura sintrópica comunitaria como regeneración práctica y crítica</strong></p>



<p id="ember2791">En regiones rurales brasileñas, campesinos y comunidades han adoptado la agricultura sintrópica como una estrategia concreta para devolverle vida a su tierra. En suelos empobrecidos, han experimentado con secuencias de plantas, podas estratégicas y cobertura natural para imitar la dinámica del bosque: una solución basada en la naturaleza (biomimética) que regenera el suelo y las dinámicas ecosistémicas mientras produce alimento para todo tipo de especies, incluyendo la humana. Más que una técnica, la agricultura sintrópica emerge como un acto colectivo de resistencia:&nbsp; es una intervención campesina que desafía la lógica de monocultivos dependientes de agroquímicos sintéticos, cuestiona un sistema depredador y promueve la autonomía alimentaria. sin romantizar el escenario, implica una dura labor, conocimiento ecológico profundo y un espíritu paciente para resistir a la presión de un modelo agrícola que premia lo rápido y extractivo. al hacerlo, estas experiencias abren un camino real hacia una convivencia más justa entre la naturaleza humana y la naturaleza no humana, pero requieren apoyo político, reconocimiento de saberes locales y protección de frente a la expansión de la agroindustria conservadora.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h5 class="wp-block-heading" id="ember2793"><strong>Retos profundos</strong></h5>



<p id="ember2794">El diseño participativo no es una receta mágica; trae consigo dilemas difíciles:</p>



<p>• Tiempo y paciencia: los procesos comunitarios tienen su propio ritmo. No se pueden forzar en cronogramas de seis meses con foco únicamente en<em> </em>indicadores cuantitativos.</p>



<p>• Conflictos internos: las comunidades no son homogéneas. Diseñar implica entrar en tensiones de género, edad, clase, política; la participación verdadera es muy incómoda.</p>



<p>• Instrumentalización: Hay riesgo de que “participación” se use como sello de legitimidad para proyectos ya definidos. Eso reproduce desigualdades en lugar de superarlas.</p>



<p>• Sostenibilidad en el tiempo: muchas veces se logran prototipos participativos, pero sin recursos ni acompañamiento sostenido se desvanecen.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h5 class="wp-block-heading" id="ember2796"><strong>Oportunidades que ofrece el Sur Global</strong></h5>



<p id="ember2797">¿Por qué insistir en diseñar así a pesar de lo complejo?</p>



<p id="ember2798">Porque en el Sur Global hemos aprendido que donde no llega el Estado, llega la creatividad comunitaria. Donde los modelos importados fracasan, florece la innovación situada.</p>



<p>• Autonomía comunitaria: las soluciones quedan en manos de quienes las implementan.</p>



<p>• Confianza y legitimidad: los proyectos se sostienen porque la gente los siente propios.</p>



<p>• Justicia ecosocial: redistribuir quién diseña significa redistribuir la capacidad de decidir sobre el futuro.</p>



<p id="ember2800">En el Norte Global, el diseño participativo se discute en conferencias y revistas académicas, en el Sur, es cuestión de supervivencia.</p>



<p>• ¿Cómo diseñar acceso al agua cuando no hay redes oficiales?</p>



<p>• ¿Cómo producir alimentos sin depender del agronegocio y la complejidad del conflicto armado en territorios rurales?</p>



<p>• ¿Cómo sostener la vida en barrios atravesados por violencia y estigmatización?</p>



<p id="ember2802">Aquí el diseño participativo no es un lujo ni una moda, es una práctica cotidiana de resistencia y creación. La participación que importa no decora procesos: redistribuye el futuro, nombra conflictos, abre reglas, deja capacidades en el territorio.</p>



<p id="ember2803">Diseñar desde el Sur es mover el centro, hacer de la comunidad el lugar de decisión y del cuidado la medida del éxito. No habrá transición ecosocial sin este desplazamiento y camina hoy con quienes ya sostienen la vida.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Si estas ideas te resuenan, te invitamos a explorar cómo las podemos llevar a la práctica junto a comunidades en Colombia y la región; escríbenos a <a href="mailto:hola@pluriversa.org">hola@pluriversa.org</a>.</p>
</blockquote>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p></p>
<p>La entrada <a href="https://pluriversa.org/disenar-desde-el-sur-participativo-ecosocial-y-urgente/">Diseñar desde el Sur: participativo, ecosocial y urgente</a> se publicó primero en <a href="https://pluriversa.org">Pluriversa</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Economías del bien común y el poder transformador de lo local</title>
		<link>https://pluriversa.org/economias-del-bien-comun/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pluriversa]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Aug 2025 12:53:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Horizonte SUR]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pluriversa.org/?p=9542</guid>

					<description><![CDATA[<p>¿Seguiremos sosteniendo un sistema económico que concentra la riqueza, destruye la naturaleza y genera desigualdades cada vez más extremas?</p>
<p>La entrada <a href="https://pluriversa.org/economias-del-bien-comun/">Economías del bien común y el poder transformador de lo local</a> se publicó primero en <a href="https://pluriversa.org">Pluriversa</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p id="ember1949">Por <a href="https://www.linkedin.com/in/isabel-garc%C3%ADa-garc%C3%ADa-79525295/">Isabel García García</a></p>



<p id="ember2309">En los últimos años, la humanidad se enfrenta a un dilema profundo: ¿seguiremos sosteniendo un sistema económico que concentra la riqueza, destruye la naturaleza y genera desigualdades cada vez más extremas, o nos atreveremos a imaginar y construir economías que pongan la vida y el bienestar de las comunidades en el centro?</p>



<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-e52305799e6c192a88d31df88c5ce04f" id="ember2310">Frente a esta encrucijada, emergen caminos que se nutren tanto de saberes tradicionales como de innovaciones sociales contemporáneas. Dos de esos caminos, íntimamente relacionados, son las economías del bien común y el retorno a lo local como estrategia de sostenibilidad y autonomía.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h5 class="wp-block-heading" id="ember2311"><strong>Economías del bien común: riqueza que se mide en comunidad</strong></h5>



<p id="ember2312">La economía dominante mide el éxito en función del crecimiento del PIB y la acumulación de capital. Sin embargo, como señalan pensadores como Manfred Max-Neef, esa visión ha ignorado las verdaderas necesidades humanas fundamentales —subsistencia, afecto, participación, identidad, libertad— que no siempre se satisfacen con dinero.</p>



<p id="ember2313">En contraste, las economías del bien común buscan construir riqueza comunitaria, priorizando el bienestar colectivo por encima del lucro individual. Estas economías se expresan de múltiples formas:</p>



<p id="ember2314">• <strong>Cooperativas de producción y consumo</strong>, que democratizan la toma de decisiones y distribuyen los beneficios entre quienes participan. En Chiapas, por ejemplo, el grupo de cooperativas Yomol A’tel, inspirado en la cosmovisión tseltal, produce café y otros bienes con criterios de justicia social y respeto a la Madre Tierra.</p>



<p id="ember2315">• <strong>Monedas locales y sistemas de trueque</strong>, que fortalecen los circuitos internos de intercambio, fomentando la confianza y reduciendo la dependencia del sistema financiero global.</p>



<p id="ember2316">• <strong>Bancos de tiempo, donde la riqueza se mide en horas de apoyo mutuo</strong>: una hora de cuidado, de enseñanza o de acompañamiento vale lo mismo que una hora de carpintería o de cocina.</p>



<p id="ember2317">Estas iniciativas no son “parches” al sistema, sino expresiones de lo que autores del pluriverso del posdesarrollo llaman “<em>otras economías</em>”: prácticas que ya existen, que sostienen la vida y que proponen horizontes más allá del capitalismo extractivo.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h5 class="wp-block-heading" id="ember2318"><strong>Relocalización: volver a lo cercano para sostener lo común</strong></h5>



<p id="ember2319">La pandemia, las crisis climáticas y las interrupciones en las cadenas globales de suministro nos recordaron una verdad olvidada: <strong>la dependencia excesiva de los mercados globales nos vuelve vulnerables.</strong></p>



<p id="ember2320">Por eso, comunidades en todo el mundo están apostando por la relocalización: producir localmente, consumir lo que se genera en el territorio y reducir la dependencia de importaciones. Esta no es una visión aislacionista, sino lo que algunos llaman cosmolocalismo “estilos de vida enraizados en lo local, pero abiertos al intercambio de saberes y tecnologías a nivel global.</p>



<p id="ember2321">Ejemplos abundan:</p>



<p id="ember2322">• <strong>Agroecología comunitaria:</strong> campesinos en Colombia, Ecuador o Brasil han demostrado que producir alimentos con prácticas regenerativas no solo alimenta a las familias, sino que revitaliza suelos y protege el agua.</p>



<p id="ember2323">• <strong>Mercados de cercanía</strong>: ferias locales y circuitos cortos de comercialización que permiten que los productores reciban un precio justo y los consumidores accedan a alimentos frescos y sanos, como las ahora conocidas Comunidades de Sustento a la Agricultura (CSA).</p>



<p id="ember2324">•<strong> Energías renovables descentralizadas:</strong> cooperativas de energía solar o micro hidroeléctricas comunitarias que aseguran soberanía energética sin depender de grandes corporaciones.</p>



<p id="ember2325">En palabras de Daniel Christian Wahl, se trata de avanzar hacia culturas regenerativas: formas de organización que no solo sean sostenibles, sino que regeneren activamente los ecosistemas y las comunidades en los que se insertan.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h5 class="wp-block-heading" id="ember2326"><strong>Autonomía, cuidado y futuros plurales</strong></h5>



<p id="ember2327">Lo que une a las economías del bien común y a la relocalización es una búsqueda de autonomía. Pero no una autonomía entendida como aislamiento, sino como capacidad de decidir en colectivo cómo queremos vivir, producir y relacionarnos con la naturaleza. Arturo Escobar lo describe como el paso “del desarrollo al pluriverso”, donde caben muchos mundos posibles, y donde las comunidades recuperan el poder de diseñar sus propios futuros.</p>



<p id="ember2328">Este horizonte también conecta con la visión indígena del Buen Vivir —sumak kawsay en Ecuador, suma qamaña en Bolivia—, que nos recuerda que no se trata solo de sobrevivir, sino de vivir bien en comunidad, en armonía con la Madre Tierra.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h5 class="wp-block-heading" id="ember2329"><strong>Un paso a la acción</strong></h5>



<p id="ember2330">Las economías del bien común y la relocalización no son utopías lejanas, son prácticas que ya florecen en barrios, pueblos y ciudades. Desde una cooperativa de consumo en Montevideo hasta un mercado campesino en Bogotá, desde un banco de tiempo en Madrid hasta una red de monedas comunitarias en Argentina, miles de iniciativas están demostrando que otro mundo no solo es posible, ya está en marcha.</p>



<p>El desafío es ampliar y fortalecer estas semillas de futuro, tejiendo redes entre comunidades, compartiendo aprendizajes y generando políticas públicas que las respalden.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Si estas ideas te resuenan, te invitamos a explorar cómo las podemos llevar a la práctica junto a comunidades en Colombia y la región; escríbenos a <a href="mailto:hola@pluriversa.org">hola@pluriversa.org</a>.</p>
</blockquote>
</blockquote>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>
<p>La entrada <a href="https://pluriversa.org/economias-del-bien-comun/">Economías del bien común y el poder transformador de lo local</a> se publicó primero en <a href="https://pluriversa.org">Pluriversa</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Permacultura y diseño regenerativo para las ciudades</title>
		<link>https://pluriversa.org/permacultura-y-diseno-regenerativo-para-las-ciudades/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pluriversa]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Jul 2025 12:18:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Horizonte SUR]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://pluriversa.org/?p=9520</guid>

					<description><![CDATA[<p>En un tiempo de transiciones urgentes y profundas, las ciudades se vuelven tanto el escenario como protagonistas del cambio.</p>
<p>La entrada <a href="https://pluriversa.org/permacultura-y-diseno-regenerativo-para-las-ciudades/">Permacultura y diseño regenerativo para las ciudades</a> se publicó primero en <a href="https://pluriversa.org">Pluriversa</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p id="ember1949">Por <a href="https://www.linkedin.com/in/isabel-garc%C3%ADa-garc%C3%ADa-79525295/">Isabel García García</a> .</p>



<p id="ember1951">En un tiempo de transiciones urgentes y profundas, las ciudades se vuelven tanto el escenario como protagonistas del cambio. Frente a los desafíos del colapso socioecológico, la desigualdad y la desconexión con lo vivo, la permacultura con enfoque a lo urbano y el diseño regenerativo emergen como caminos potentes para cultivar resiliencia, relacionalidad y sentido comunitario.</p>



<p id="ember1952">Inspirados en la naturaleza, en sus redes vivas y principios de cooperación, estos enfoques invitan a repensar radicalmente como habitamos, producimos, consumimos y nos vinculamos en el espacio urbano. En lugar de imponer soluciones técnicas fragmentadas y que repiten modelos mentales ya ensayados, se trata de aprender a diseñar en función de relaciones armoniosas dinámicas (como en el bosque, el páramo o el fonde del mar): con diversidad, en ciclos, desde el cuidado y en profunda interdependencia.</p>



<p id="ember1953">La permacultura emerge como una práctica de diseño ecológico que busca crear sistemas humanos regenerativos, inspirados en los patrones y principios de los ecosistemas naturales. Además de una técnica, es una cosmovisión que articula ética, acción y cuidado: cuidar la Tierra, cuidar a las personas y compartir excedentes.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h5 class="wp-block-heading" id="ember1954"><strong>El tejido vivo de las ciudades</strong></h5>



<p id="ember1955">Los sistemas vivos (ecosistemas, comunidades, cuerpos) tienden a organizarse en redes colaborativas y evolutivas, y así podrían funcionar también nuestras ciudades, que también son sistemas vivos. Daniel Wahl lo expresa claramente: el diseño regenerativo parte de reconocer que “<em>vivimos en un mundo de relaciones, no de cosas”.</em></p>



<p id="ember1956">En el contexto urbano, esto significa reimaginar la ciudad como un organismo vivo, donde cada espacio, desde un antejardín hasta una red barrial, puedan convertirse en un nodo de regeneración. Aplicar la permacultura en las ciudades no es solo cultivar alimentos en las terrazas o captar agua lluvia de los tejados, es trastocar la lógica extractivista que organiza nuestras relaciones con el territorio, el tiempo y las otras formas de vida. Es diseñar desde la vida y para la vida, con creatividad localizada, justicia ecológica y social y visión a largo plazo.</p>



<p id="ember1957">Inspirarse en la red urbana, el micelio urbano (esas conexiones invisibles que sostienen la vida en la ciudad) permite recuperar la capacidad de crear en conjunto entornos más justos, más fértiles y resilientes, sostenidos por saberes locales y tradicionales, pero sobre todo con una visión de futuro que no esté basada en el crecimiento infinito y el desarrollo sino en el florecimiento.</p>



<p id="ember1958">Porque hablar de crecimiento infinito en un planeta finito es una contradicción ecológica y ética, porque la idea de desarrollo, tal y como la heredamos de la modernidad, supone un camino único, lineal y extractivista.</p>



<p id="ember1959">Florecer, en cambio, es pensar el bienestar y la evolución propia y colectiva desde los vínculos de la vida, es reconocer que no hay un solo futuro deseable sino muchos mundos posibles. Apostar por el florecimiento es diseñar para el bienestar y no para la acumulación. Este cambio de mirada, de crecimiento a florecimiento, requiere también de nuevas formas de pensar, de diseñar y de habitar; aquí es donde la permacultura ofrece herramientas concretas, éticas y creativas para reimaginar las relaciones con el espacio, el tiempo, los recursos y las comunidades en las ciudades.</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h5 class="wp-block-heading" id="ember1960"><strong>Principios clave de la permacultura para diseñar regenerativamente en las ciudades</strong></h5>



<p>1. <strong>Observar y entender el lugar:</strong> diseñar no comienza con una intervención, sino con la observación profunda: cada barrio y comunidad es un ecosistema único en memorias, resistencias, conflictos y afectos.&nbsp;¿Qué patrones reconoces en tu entorno y cómo podrían inspirar soluciones regenerativas? ¿Qué historias, saberes y tensiones guarda el territorio que habitas y cómo pueden guiar el diseño de lo que viene?</p>



<p>2. <strong>Diseñar desde la interdependencia:</strong> entender cómo se conectan los espacios, las personas y los recursos permite diseñar con más cuidado y coherencia. Herramientas como los mapas de relaciones, definir zonas y flujos de movimiento cotidianos ayudan a identificar dónde se cruzan las necesidades, los saberes y las energías de la comunidad. Es una forma de pensar de lo macro a lo micro, de los patrones a los detalles. ¿Cómo se pueden rediseñar los espacios de tu comunidad desde la perspectiva de habitar dignamente? ¿Qué flujos y relaciones puedes identificar en tu barrio para fortalecer el cuidado o la soberanía alimentaria.<br><br>3. <strong>Activar comunidades de práctica:</strong> el diseño regenerativo debe ser relacional, como sugiere Arturo Escobar, para que potencie la autonomía colectiva y comunal, como el telón político y ecológico de fondo. ¿Qué podrías crear si te juntas con otras personas de tu barrio o comunidad? ¿Cómo podemos tomar decisiones en conjunto sobre lo que pasa en nuestro barrio o comunidad?.</p>



<p>4. <strong>Regenerar desde lo cotidiano:</strong> comenzar con acciones cercanas (intercambios y trueques, también la huerta y la compostera comunitaria) que se puedan convertir en semillas de transformación cultural. ¿Cómo pueden el recolectar agua lluvia o cuidar una quebrada convertirse en gestos de soberanía y regeneración urbana?.<br><br>5. <strong>Diseño más allá de lo humano: </strong>diseñar no solo pensando en las personas, sino también en los árboles, los otros animales, el agua, la roca, la montaña y todo lo demás que hace posible la vida; este enfoque invita a imaginar ciudades donde no somos el centro, sino una especie maps en un tejido compartido. ¿Qué podrías hacer hoy por la ladera en la que habitas para transformar el riesgo en posibilidad? ¿Qué formas de poder y privilegio sostienen una ciudad pensada solo para humanos?<br><br>6. <strong>Economías de cuidado:</strong> cooperativas, bancos de semillas, monedas comunitarias, modelos de gobernanza distribuidos como estrategias para articularse y fortalecer economías diversas. Las ciudades también pueden ser espacios de buenos vivires, cambiar el foco y descentrar el diseño del individuo consumidor y ponerlo en lo colectivo, en lo relocalizado y en lo relacional. Tejer comunidad con la Tierra, con la otredad y nuestro propio ser.¿Qué formas de cooperación, intercambio o cuidados existen en tu barrio y cómo podrías sumarte a aprender y fortalecerlas?</p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<h5 class="wp-block-heading" id="ember1962"><strong>¿Por dónde comenzar?</strong></h5>



<p>• Activa tu coraje colectivo, atrévete a empezar, no necesitas tener todo resuelto, ensayar también es aprendizaje. Rompe el silencio y conversa.</p>



<p>• Conecta con tus vecinas y vecinos, escucha: ¿Qué saberes habitan en tu calle? ¿Qué desafíos comparten? Reconocerse como comunidad es un acto político</p>



<p>• Caminen juntos, juntas y observen el territorio, leerlo con diversidad de ojos: ¿Dónde hay agua, sombra, calor, vida? Detecten los puntos de tensión, las potencias ocultas, las oportunidades para regenerar.</p>



<p>• ¿Quién más vive aquí? Aves, insectos, plantas, montañas. ¿Cómo diseñar espacios que cuiden a lo no humano?</p>



<p>• Hagan un mapa vivo y colectivo: con memorias, desafíos, recursos, redes, heridas, alegrías: dibujen el territorio como lo sienten y sueñan.</p>



<p>• Inicien un experimento: una huerta, una compostera, una jornada de intercambio, un sancocho comunitario; las acciones pequeñas conectan y regeneran los vínculos, los territorios y los sentidos.</p>



<p>• Sostengan la trama porque el cambio (no es instantáneo): encuéntrense, celebren avances, hablen de los errores para aprender de ellos, cuiden los vínculos.</p>



<p>• Recuerda siempre: no es sencillo, pero <strong>¡si se puede!</strong></p>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7bb0a31895d120d5bcdf95ef49ded490">Si estas ideas te resuenan, te invitamos a explorar cómo las podemos llevar a la práctica junto a comunidades en Colombia y la región; escríbenos a <a href="mailto:hola@pluriversa.org">hola@pluriversa.org</a>.</p>
</blockquote>



<div style="height:50px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p></p>
<p>La entrada <a href="https://pluriversa.org/permacultura-y-diseno-regenerativo-para-las-ciudades/">Permacultura y diseño regenerativo para las ciudades</a> se publicó primero en <a href="https://pluriversa.org">Pluriversa</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
